Día del Amigo - 2011




Marita


Cuando.... Cuando algo me preocupa haces que el motivo se desvanezca. Cuando me siento triste siempre me arrancas una sonrisa. Cuando libro batallas en mi cabeza me traes la paz con tus tiernas palabras. Cuando necesito un refugio siempre estás. Cuando tengo demasiadas estructuras me desestructuras. Cuando necesito que seas un amigo encuentro tu complicidad. Cuando te conocí empecé también a conocerme a mí. Desde que estamos juntos siento que puedo dar alas a mis sueños, mis palabras y pensamientos. Desde que estás cerca mío siento que sin ti no podría ser el mismo, porque tu amistad deja salir afuera lo mejor de mí.


Graça Cardoso


Kelly




Bety

A todos mis amigos en "EL DÍA DEL AMIGO"

El 20 de julio es el día del amigo. Miro el almanaque y veo un cuadradito chiquito que encierra un número. Entonces imagi­no que el cuadradito crece, crece, se trans­forma en la manzana de la casa en que vivía cuando era niña, crece un poco más y se transforma en la plaza por la que mis pasos adolescentes cruzaban siempre apu­rados por llegar al encuentro... y crece más, mucho más... y se convierte en el mundo... el mundo que fui recorriendo a través de los años y que me dio tantas cosas y me quitó tantas otras...

En el almanaque, el día del amigo ten­dría que ser un círculo infinito y no un cuadradito.

Porque la amistad no es un encierro li­mitado por cuatro lados, sino una apertu­ra permanente, un universo que se abre para que el sentimiento vuele, pájaro lumi­noso, y para que todo lo que somos y lo que tenemos se multiplique en un sinfín de espejos milagrosos. Soy tu amiga y te quiero porque una vez me prestaste tu pañuelo para secar mi llanto y nunca me pediste que te lo de­volviera.

Soy tu amiga y te quiero porque mu­chas veces tendiste hasta mí tu interés, como un puente invisible, para que las pa­labras de mi confidencia fueran desde mi voz hasta tu pensamiento con la confiada desnudez de un jazmín... y las recogiste cariñosamente, haciendo con ellas un ra­mito de recuerdos, sin olvidarlas nunca.

Y porque me abriste la puerta de tu corazón sin esconder nada de lo que tenías dentro de él, y me dejaste tocar la traslú­cida piel de tu alegría y tu esperanza sin ponerte en guardia, con esa generosidad temeraria que da la confianza.

Soy tu amiga y te quiero porque com­prendiste mis temores y mis debilidades.

Porque me permitiste conocer tus temores y tus debilidades.

Porque nada de lo mío te ha resultado jamás indiferente.

Porque no te erigís en juez para juzgar mis actos, sino que te pones de mi parte, defendiéndome ante los demás, aunque a veces no estés de acuerdo con mis convic­ciones o mi manera de encarar las cosas.

Soy tu amiga y te quiero porque, sin que nadie nos vea, me has quitado la venda de los ojos y me has hecho ver la realidad. Porque podemos compartir la palabra "compartir".

Porque no nos sonrojamos cuando deci­mos que lo más importante en la vida es el amor.

Porque guardamos boletos capicúa, flor­citas secas entre las páginas de los libros, porque subrayamos las frases que nos con­mueven, sabemos de memoria las letras de algunos boleros, vimos ocho veces Hiroshi­ma mon amour y lloramos cada vez que pasan Casablanca por televisión.

Y, fundamentalmente, porque aunque no nos veamos ni nos hablemos por un tiempo, estás cuando te necesito y estoy cuando sé que me necesitas.

Bety  


Mily