No voy a desearte felicidad... no voy a decirte que seas feliz, yo... no soy parte de tu vida, entonces... mi boca no puede decir lo que mi mente no piensa.

Mi corazón llora... no comprende tu silencio... has sido un ingrato... un infeliz... que ha visto fantasmas donde solo había amistad. Quieres amigos adinerados a mí... me arruinó un ser despreciable... ruín... malvado... maltratador... tú lo sabes... no miento.

Aunque salga perjudicada siempre digo la verdad, fuiste buscando cosas para tu bien, me usaste de reclamo, solo querías información que yo… no sabía.

No niego que me enamoré perdidamente de ti, llegaste a mi vida en un momento en que necesitaba una caricia, una mano amiga que me diera cariño, tu lo aprovechaste, lo mismo que yo.

¿Cómo voy a decirte que seas feliz? si mi corazón se quedó enganchado a ti, intento quitarme de la cabeza tu recuerdo, tus ojos... tu sonrisa clara... abierta... sana.

Intento olvidarte… quiero odiarte pero mis ansias de ti, son superiores a mis deseos. Mi boca recuerda tus besos... mi cuerpo recuerda el calor de tus manos...

Aprenderé a olvidarte... a rechazarte como tú lo has hecho.

De hombres es ser correcto... sincero... no esconderse... hay que dar la cara y explicaciones a las cosas, no huir como un vil ladrón... esquivando las preguntas, no contestando a nada.

En esta vida... uno se encuentra con muy pocos amigos leales y legales, pero claro... si nunca lo fuiste... ¿Cómo vas a serlo ahora a la vejez? eres joven pero viejo, no mayor... viejo... añejo... con olor a rancio, el que siempre te acompañaba... tu olor... ese tan particular tuyo.

Estás con una persona por comodidad, no por amor, os estáis usando mutuamente.

¡Qué pena!... que por ser un cobarde, se haya terminado una amistad sincera de muchos años.

A pesar de todo... que seas feliz.

Lina      


         





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